La guerra entre Mila Ximénez y Lydia Lozano se recrudece

La caja de los truenos la reabrió Kiko Hernández asegurando que Lydia Lozano, hace 15 años, se sometió a un polígrafo secreto sobre Ylenia Carrisi. Pero el tema, que ha escocido mucho a la colaboradora (hasta el punto de que su marido le ha pedido que abandone ‘Sálvame’), era utilizado por Mila Ximénez el pasado viernes en medio de un arrebato en un duelo de cocina.

Aparentemente, no había motivo aparente para que, mientras estaban entre fogones, aludiera a la hija de Romina y Albano para atacar a su compañera. Pero lo hizo. Y se desató una guerra civil como pocas se recuerdan en el espacio de Telecinco, en el que pocas cosas nos quedan por ver.

Mila le echaba en cara a Lydia, que días antes había reconocido que su marido le había pedido que dejara ‘Sálvame’, que sus lágrimas están guionizadas. Bien estudiadas para ser derramadas en el momento exacto en el que hay un mayor pico de audiencia. Acto seguido, y haciendo alusión a ese capítulo que tanto daño le hace, el de Carrisi, la llamaba “resucita niñas”. La guerra estaba servida.

Ayer se veían las caras de nuevo. Mila le preguntaba a Lydia sobre esa fuente que le dio la información que le dio pie a lanzarse a la piscina en ese capítulo de su carrera que se convirtió en un borrón y, a la vez, en una pesadilla de la que no puede escapar. “Tú me llamaste resucita-Ylenia, no sé qué has dicho del Mississippi.”, ¿Y tienes valor de preguntarme sin ofender sobre la fuente? lanzaba Lozano, ofendida, encontrando la respuesta de su compañera: “Te quiero preguntar si tú sigues manteniendo que tu fuente era una fuente fiable”.

Lydia se puso a cantar. Mila, continuaba explicando los pormenores de un asunto que no tiene visos de irse del todo nunca: “Ella reafirmó que se dejó llevar por una fuente no fiable y que ella es responsable y culpable de haber seguido una historia con una fuente no fiable. Dice que abusaron de ella y que la engañaron”.

Yo estoy con Mila para hablar de lo que pasó el viernes, no de lo que pasó en el 2005. No tengo nada más que decir”, era la contundencia con la que se pronunciaba Lozano, que volvía a encontrarse la respuesta de Ximénez, que nunca se muerde la lengua: “No creo que sea nada ofensivo decir lo que decimos todos, que ella tiene una capacidad infinita para llorar pero que después se le pasa. Ella tiene la piel muy fina, se quería ir a su casa por que estaba cansada y se fue”.

“La señorita Lydia Lozano tiene una enrome capacidad para arremeter contra alguien que considera que no tiene suficiente información sobre ella como periodista y colaboradora. Y yo sí lo tengo. Yo no arremeto contra alguien que está herido“, zanjaba Mila en esta nueva batalla de reproches y de trapos sucios tendidos a la luz pública que también es una constante en la relación entre ellas.

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