Por qué el espectacular (y empoderado) desnudo de Jennifer Lopez le funciona mucho mejor (y le resulta más rentable) que cualquier look de alfombra roja

La fotografía con la que Jennifer Lopez ha anunciado el lanzamiento de su nuevo single, In the Morning, ya cuenta con más de 7 millones de likes. Para lograrlo no ha necesitado visitar showroom alguno ni enfrentarse a horas de fittings. Los partícipes del éxito de la instantánea son Mert & Marcus, el anillo de compromiso de JLo, el estilista Rob Zangardi y la escultural silueta de la cantante a los 51 años. Aquí llega la primera sorpresa: en la foto, en la que no hay prendas, se acredita el trabajo de su estilista, que presume de ello en sus redes sociales.

Cuando Rihanna posó desnuda para Vanity Fair, Jessica Diehl explicó que incluso a ella le resultaba cómico aparecer acreditada como estilista en una imagen en la que la ropa está ausente. La labor del profesional encargado del “look” (somos conscientes de que hablar de outfits cuando mencionamos un desnudo es un oxímoron, pero en el mundo del espectáculo todo es posible) es conseguir cierta contención destinada a que la imagen mande el mensaje deseado. ¿Que cuál es el mensaje de la imagen que hoy nos ocupa? Que JLo lo domina todo. Su silueta fibrada y su seguridad resultan sexys, por supuesto, pero ante todo, empoderadoras.

Al fin y al cabo, no hemos de olvidar que la estatua creada por Maggi Hambling de Mary Wollstonecraft, la madre del feminismo, representa a la feminista desnuda. La imagen carece de la mirada masculina, por lo que no muestra a una Jennifer Lopez sexualizada, sino fuerte y empoderada. “Cuando me hago fotos desnuda, no lo hago para los hombres. Se trata de poseer mi propia sexualidad y celebrarla “, comentaba Emily Ratajkowski a WWD. “Es mi elección y tiene que haber espacio para la misma en nuestra cultura y en nuestro mundo”, explicaba. Jennifer, sin lugar a dudas, comparte la postura de la modelo.

El único guiño a la moda de la fotografía es su anillo de compromiso, un diamante de esmeralda de aproximadamente 20 quilates que demuestra que a la cantante la da completamente igual que existan cientos de artículos que analizan la fortuna que cuestan sus anillos de compromiso. El que le ha dado su prometido, Alex Rodríguez, es el quinto, y JLo, que podría haber posado con zapatos de su marca (que la tiene) o etiquetar a su marca de productos de belleza (que también), ha decidido que sea su anillo su único acompañante.

Jennifer bien podría ser la versión del siglo XXI de El traje nuevo del emperador. Perdonad: de la emperadora. Cuanto más se desnuda, más se alaban sus “looks”. Cuando los escotes vertiginosos todavía no habían dominado la alfombra roja, la cantante se convertía en parte de la moda con su mítico jungle dress de Versace, y con el paso de los años ha ido haciendo de su cuerpo su mejor look.

Hablar de naked dresses sin mencionar a Jennifer Lopez es imposible. Con prendas icónicas como el mono transparente de Zuhair Murad que lució en los premios Grammy de 2016 y el vestido de Charbel Zoe que un año antes habría hecho temblar a la mismísma Cristina Pedroche en las Campanadas, pensábamos que su historial en el universo de los desnudos había encontrado su cenit en su reciente actuación en los American Music Awards, donde actuó con un sugerente mono transparente de LaQuan Smith. Nos equivocábamos: JLo tan solo estaba calentando.

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Su desnudo no es solo su mejor aliado sobre el escenario, sino también para vender. La cantante promociona su colección de zapatos, DSW con sugerentes fotografías en las que lo de menos es el calzado. Consciente de que quien se compra sus diseños lo hace para sentirse como ella, no por la estética de sus diseños, JLo ha conseguido que su traje de empoderadora, es decir, su desnudo, sea su mejor aliado para mandar mensajes publicitarios y para agradar su cuenta corriente.

Como ella bien decía en Love don´t cost a thing, el amor no cuesta dinero, y lo cierto es que los desnudos, esos que tan rentables le salen y que consiguen que esperemos sus canciones con más ganas que los de las nuevas oleadas musicales de artistas como Dua Lipa y Rosalía, tampoco.

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