Privacidad y rastreo en la pandemia: la experta Carmela Troncoso explica por qué tu móvil puede ser (por ahora) la mejor vacuna

Carmela Troncoso (Vigo, 1982) lleva meses luchando contra la expansión de la pandemia del coronavirus desde la tecnología. Esta ingeniera de telecomunicaciones y profesora de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (Suiza) lidera el equipo de 20 personas que ha desarrollado el DP3T, el protocolo que utilizan muchas de las aplicaciones para rastrear los nuevos contagios de covid. Y sin comprometer la privacidad, algo esencial para ella. “No puedes ser libre si no tienes intimidad”, explica a Mujerhoy desde Lausana.

Este protocolo ha servido para desarrollar la app que están usando varios gobiernos europeos y en España, de manera experimental, en la isla canaria de La Gomera. Lleva varios meses volcada al cien por cien en este proyecto, pero aún le queda trabajo por delante. Eso sí, ahora, al menos, intentará volver poco a poco con los estudiantes a los que da clase, a los que durante esta crisis reconoce haber tenido “abandonados”.

Mujerhoy ¿En qué se basa el protocolo que ha desarrollado para esta app?

Carmela Troncoso La idea final es avisar a una persona de que ha estado expuesta al virus. El objetivo de la trazabilidad de contactos es cortar la cadena de contagios. Con el coronavirus, cada persona puede transmitirlo a muchas otras, así que cada caso que podamos parar ayuda.

M.H. Estas aplicaciones funcionan con tecnología Bluetooth, por cercanía de dispositivos. ¿Cómo se consigue respetar la privacidad?

C. Troncoso Según caminas, el dispositivo emite unos números aleatorios. Estos cambian continuamente con la idea de que no puedan convertirse en un identificador que permita seguirte. Cuando te encuentras con otro teléfono, si ambos dispositivos están lo suficientemente cerca, se escuchan el uno al otro y graban ese número aleatorio conjuntamente. Si das positivo por covid, autorizas al teléfono a enviar al servidor los números que has emitido. Mientras, el resto de los teléfonos hacen un cálculo con todos esos números y si hay una probabilidad alta de que hayas estado durante más de 15 minutos a 1,5 o 2 metros de una persona que ha dado positivo por covid, te enseña una notificación que te indica que debes hacer algo. En Suiza, por ejemplo, te dice que llames a una línea de información. Cuando te bajas la aplicación ni siquiera tienes que abrirte una cuenta. Hasta que llamas por teléfono no aparecen tus datos.

M.H. En este proyecto han precisado de la colaboración de Google y Apple. ¿Por qué razón?

C. Troncoso Al principio descubrimos que los sistemas operativos de Google y Apple no se escuchaban muy bien entre sí. Era necesario que trabajasen en un idioma común.

Cuando ha llegado una pandemia mundia, el big data no ha servido de nada”.

M.H. ¿Qué significa la entrada en el proyecto de esos dos gigantes?

C. Troncoso Que el planeta entero depende de que esas dos compañías decidan hacer ese cambio. Y eso es problemático: no es una cuestión de privacidad, es una cuestión de poder.

M.H. Pero también puede ser una cuestión de privacidad. Es grande la tentación de recoger datos por parte de los Estados o de ciertas compañías.

C. Troncoso No sabemos cómo será el futuro, pero ahora mismo han optado por una opción que es extremadamente privada. Esta es la primera vez que los gobiernos despliegan un sistema con el que no recogen datos en absoluto. Es un hito porque nos da mucha fuerza para el futuro: la gente ha empezado a descubrir que se pueden hacer muchas cosas sin datos.

M.H. ¿Y eso qué puede implicar?

C. Troncoso Esto es una reflexión que yo me llevo del confinamiento: cuando ha llegado el momento de la verdad, una pandemia mundial, el big data no ha servido para nada. Hemos sobrevivido a esto a base de Zoom y otras plataformas que nos han permitido mantener las relaciones. Al final es una cuestión de sistemas, no de big data. Ni siquiera he visto por ningún lado la inteligencia artificial. Lo importante es tener buenas infraestructuras.

M.H. ¿Cuida mucho su privacidad una experta en privacidad?

C. Troncoso La verdad es que no mucho. Si quiero hablar con mi familia, utilizo WhatsApp. Puedo decir que paso de Facebook, pero entonces nunca vería una foto de mis sobrinos. También utilizo Twitter, pero es una herramienta de trabajo, una manera de diseminar conocimiento; rara vez pongo algo personal.

M.H. Lleva muchos años de carrera internacional: Bélgica, Reino Unido, Suiza… ¿Se ha planteado volver a España?

C. Troncoso Volví a España después de mi doctorado. Trabajé cuatro años en un centro de investigación en Galicia, pero es difícil trabajar en temas de privacidad para la industria, así que decidí volver al mundo académico y estuve un año en Madrid. Luego me ofrecieron un trabajo en Suiza. Ahora estoy en una universidad Top 10 en el mundo y eso te abre muchas puertas.

M.H. Es difícil competir frente a eso desde España.

C. Troncoso Ni siquiera existe esa competencia.

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