Daniel Grao: “Afortunadamente se me cruzó un ‘HIT’ en mi instituto y me salvó la vida”

El actor Daniel Grao interpreta al profesor Hugo Ibarra Toledo, protagonista de HIT, la ficción que pone el foco sobre uno de los temas más apremiantes en la sociedad española: la educación de nuestros hijos. La serie aborda temas como la falta de apoyo que sufre el profesorado, el acoso, el descubrimiento del sexo y las drogas, el bullying o el consumo de material pornográfico. Hablamos con el actor, que es padre de dos hijos y preocupado por su educación, en el FesTVal de Vitoria.

El actor, además de protagonizar esta serie que podremos ver en TVE este mes de septiembre, estrena 22 de octubre la obra de teatro La maquina de Turing, dirigida por Carlos Tolchachir en los teatros del Canal, en Madrid.

¿Qué significa para ti ‘HIT’?
En HIT (que son las iniciales de Hugo Ibarra Tomás, mi personaje de ficción) me meto en el mundo de la enseñanza, con unos vándalos para los que yo hago un poco de hermano mayor, porque soy el pedagogo y terapeuta. Es una serie que da pie a hablar de droga, de pornografía, de abusos sexuales…Pero mi personaje es un poco gamberro, con lo que, sin llegar a la comedia, tampoco es una serie dramática. La serie es muy atrevida, estoy impresionado de que sea para TVE porque aborda temas muy crudos, sin pelos en la lengua.

No tendría que sorprender que fuera una cadena pública…
No siempre te encuentras con una historia de este tipo. Estoy encantado. Esta historia es para TVE, no para una plataforma que arriesga más y de otra forma. Es un guion valiente que fluye a través de mi personaje, un personaje muy controvertido, un profesor que tiene una mirada diferente. En esta serie se pone en duda el sistema educativo. Quizá, podríamos decir que pone en duda todo. Aparecen temas muy delicados y están abordados con valentía. Hay veces que la profesión te sorprende con trabajos estupendos como éste.

¿Cómo conseguiste el papel?
Me llamó Joaquín Oristrell, el director, para proponérmelo, justo cuando estaba en Colombia rodando la serie Perdida, pero no fue fácil conseguirlo porque yo no había hecho un personaje de estas características y él tenía dudas. Pasé por una especie de prueba, me hizo un directo tipo Zoom, pero no me había dado tiempo a estudiar el guión y se me olvidó en el último momento. Pero sí había cogido la esencia del personaje, un educador transgresor que toca temas que a mí, personalmente, me interesan mucho. Y al cabo de unos días me dijo que yo era HIT.

¿Puede dar miedo un personaje?
Sí, claro que te puede asustar por un tema o por otro. Que un personaje me dé miedo puede ser decisivo a la hora de decidir si lo hago o no. Esos miedos y esas complejidades se me plantean como un reto, cuando me encuentro en ese estado, sé que acabaré haciendo el personaje lo tema o no. En realidad, mi miedo era que TVE tuviera miedo y se metiera en el tema sin entrar a fondo. Por eso ahora estoy profundamente agradecido de la valentía que ha tenido la cadena a la hora de afrontar temas conflictivos.

¿Cómo afronta la serie el tema de la pornografía?
En uno de los capítulos, los alumnos mezclan lo que ellos ven en las páginas de pornografía con el sexo real y creen que a veces es lo mismo y yo, como HIT, preveo el peligro de una ‘Manada’. Y en ese capítulo mi personaje lleva al colegio a dos actores porno de verdad y alienta a sus alumnos a que pregunten sin filtro lo que quieran. Y ellos dan libremente su opinión sobre la diferencia que existe entre una fantasía pornográfica a lo que es el sexo en la vida real. Y cómo a veces los jóvenes pueden confundirlo.

¿Cómo eras tú de adolescente?
Fui un friki lleno de granos, muy tímido, muy introvertido. Estoy convencido de que a mí me salvó la vida mi trabajo, la actuación. Afortunadamente se me cruzó un HIT en el instituto, un profesor de Literatura -Jesús Alonso- con el que seguimos siendo amigos aunque él ya está retirado. Tiene un grupo de teatro los viernes, La Mandrágora, en el pueblo donde yo vivía en esa época (Sabadell, Barcelona) en el que hacíamos un poco de todo. Leíamos poemas de Lorca, escuchábamos música… Pero el teatro era el motor. En ese momento yo estaba a la deriva y no sabía qué hacer con mi vida y esa semillita que él me inoculó, me salvó. Yo vivía una etapa familiar complicada y sentí que, de alguna manera, con la interpretación podía sacar de mí eso que veía negativo para hacer algo, y a través del cine me fui reconciliando con las que cosas que viví.

¿Con qué personaje de la serie te identificas?
De adolescente me parecía a Andrés, el personaje que interpreta Ignacio Hidalgo, por su movida familiar.

¿Te sorprenden los actores de hoy en día, los actores que trabajan en ‘HIT’, tan jóvenes?
Cuando les veo con 16 o 17 años y que tienen todo tan claro, con ese desparpajo y esa madurez, me quedo alucinado. Yo, ni de lejos.

Y ahora que eres padre (tiene dos hijos), ¿cómo ves la paternidad?
Los hijos te pegan los pies al suelo, es un cambio continuo, porque crecen cada día, continuamente se están planteando cosas en voz alta y hacen que te las replantees tú. Si vives la paternidad despierto, es todo un aprendizaje.

¿Te preocupa el sistema educativo que están recibiendo?
Claro. Creo que el sistema educativo que tenemos es obsoleto. No ha cambiado demasiado desde la revolución industrial. Se trata de formar a nuevos trabajadores que sigan apoyando al sistema. Si nos fijamos, incluso la pedagogía Montesori, más progresista, tiene más de cien años. Es urgente esa reforma, pero tiene que ver con una revisión personal y con un aumento de conciencia. Yo siempre he tenido ese runrún sobre el tema, pero en el momento en que me convertí en padre y tuve que elegir el colegio de mis hijos, leí un montón sobre distintas pedagogías y me interesé mucho más. Eso, unido a una revisión de crecimiento personal para que mis hijos, la generación que viene, tengan menos mochila. Así que, con esas ideas que ya tenía antes, cuando me llegó el personaje de HIT no pude sino frotarme las manos. ¡Es un tipo tan rompedor, tan provocador contra el sistema…!

¿Hay algún otro tema de la adolescencia que te preocupa?
Muchos. Sobre todo el miedo. En la adolescencia, el niño necesita romper en cierta medida con la familia y abrirse al mundo. Ser capaz de permitir eso como padre y no querer controlarlo todo por miedo, va a ser mi asignatura cuando mis hijos crezcan. Mi hijo mayor ya quiere ir solo al cole o a comprar el pan y yo tengo que hacer un ejercicio de confianza en él, aunque sea muy inteligente y muy precavido. Lo importante es tener esa flexibilidad sin perder la comunicación con tu hijo.

¿Crees que ‘HIT’ puede impulsar a los jóvenes a un cambio a mejor?
Mi personaje, tiene sus taras, una soberbia y un ego que muestra al principio de la serie, como si estuviera en posesión de la verdad, que echa para atrás. Pero él no es un súper héroe sino que lo que propone a los chicos en cada capítulo también le va a afectar a él; viajará con ellos al mismo tiempo. Les habla del perdón, de soltar ciertos rencores familiares para pasar página, pero también se cuestiona si lo ha hecho él con su propia madre o con su compañera de piso. A lo largo de la serie veremos cómo él intenta mejorar y a veces le sale bien y a veces, no.Hit se va humanizando hasta llegar a un punto de encuentro entre los chicos y él.

Daniel, no paras de trabajar (‘Perdida’, ‘Promesas de arena’, ‘Gigantes’, ‘La catedral del mar’…). ¿Te imaginabas convertirte en un actor tan conocido cuando trabajabas de stripper a los 19 años?
¡Cómo podía imaginármelo! Pero ojo, con ese trabajo me pagaba la escuela de interpretación. En mi familia siempre hubo consenso y me apoyaron para que fuera actor si ése era mi sueño, pero yo no quería que alguna vez me lo echaran en cara y por eso trabajaba para pagarme los estudios.

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