Los tesoros de Jayne Wrightsman, cisne de Capote y musa de Balenciaga

Hace un año y medio, en el 820 de la Quinta Avenida de Nueva York se instaló la tristeza. La muerte de la más distinguida de las inquilinas de este icónico edificio, Jayne Wrightsman, fallecida el 19 de abril de 2019 a los 99 años, consternó a la alta sociedad neyorquina. Amiga íntima de Jackie Kennedy y de su hermana, Lee Radziwill, siempre se propuso ser la mejor en todo. De ese modo, Jayne se convirtió en una de las filántropas más generosas, una de las mujeres más elegantes de la jet set americana y una de las coleccionistas de arte más relevantes del mundo. El próximo 14 de octubre , Christie’s celebrará en Nueva york la subasta de algunos de los muebles, esculturas y demás piezas que decoraron su elegante apartamento en Manhattan.

Entre los objetos destacan varias vajillas de Sèvres, basos de plata, mantelería bordada, sillas Luis XV y alfombras. Aunque la joya de la colección es un cuadro del pintor neoclásico francés Jean-Auguste-Dominique Ingres, que podría alcanzar un millón de euros. Otras propiedades que se podrán adquirir son un fabuloso collar de perlas diseñado por Verdura que perteneció a Jayne o un retrato de la condesa Orlov-Denisov, obra de Franz Xaver Winterhalter, que podría superar los 500.000 euros.

Con el fallecimiento de Jayne Wrightsman, viuda desde hacía 31 años de Charles Bierer Wrightsman, un importante magnate petrolero, desapareció una época única e irrepetible. El fotógrafo Cecil Beaton, gran amigo suyo, contaba en sus diarios que lo que más admiraba de ella era su autodidactismo: Jayne comenzó a forjar su legendaria colección de arte junto a su marido tras comprarse un libro de historia. No tuvo formación profesional, pero sí una poderosa sensibilidad que amplió con sus viajes alrededor del mundo y amistades con otros coleccionistas como el barón Eric de Goldsmith-Rothschild.

Entre sus valiosísimas piezas, destacan algunas de las pinturas más relevantes de El Greco, Vermeer, Pissarro, Rubens, Canaletto, Giordiano o Van Dyck. A la pinacoteca de incalculable valor, hay que añadir una colección de artes decorativas francesas del siglo XVIII -alfombras de Aubusson, porcelana de Vincennes-Sèvres…-, así como ”una de las mejores colecciones de muebles Luis XV del país”, según The Times, algunas de las cuales el 14 de octubre estarán a la venta. “Tiene ojo. Reconoce las lagunas en las colecciones del museo y luego las rellena”, dijo hace un tiempo Carol Vogel en su columna de The New York Times. Jayne y Charles Wrightsman cedieron su vastísima colección de arte al Museo Metropolitano de Arte de Nueva York (MET), quienes albergan estas joyas en al menos ocho salas. El matrimonio también fue mecenas del Museo Británico, el Louvre o el Hermitage de San Petersburgo.

Su amigo Philippe de Montebello, director del MET desde 1977 a 2008, contó una anécdota que resume la pasión por el arte de Jayne. "¿Qué es esto?" Preguntó casualmente éste acerca de un cuaderno que encontró en la mesa de la señora Wrightsman. "El último diario de María Antonieta", respondió ella. El matrimonio compró en 1961 Retrato del Duque de Wellington, aunque dos semanas más tarde lo vendieron a la National Gallery ante el revuelo que suscitó que la pintura abandonase territorio inglés y formase parte de un coleccionista americano. En su apartamento de Nueva York también recibió a los mejores fotógrafos que la inmortalizaron para las revistas de moda de los 60. Inolvidable su sesión en 1966 vestida de Balenciaga para Vogue. La moda fue otro de los campos en los que destacó. Fue nombrada una de las mejor vestidas de 1965.

Una infancia complicada

Jayne Wrightsman, nacida Jayne Kirkman Larkin, vino al mundo el 21 de octubre de 1919 en Flint, Michigan. No tuvo una infancia fácil, ya que a los 12 años sus padres se separaron. La madre y sus dos hermanos se mudaron a Los Ángeles, donde estudió secundaria y en una tienda de guantes en unos grandes almacenes de la ciudad comenzó su carrera profesional. A los 24 años se casó con Charles B. Wrightsman, divorciado y con dos hijos -una de ellas, Charlene, fue la tercera esposa de Igor Cassini, hermano de Oleg, el diseñador favorito de las Kennedy-. Pronto desarrolló un importante grupo de relevantes amistades en la escena social y cultural americana. Jayne fue uno de los llamados cisnes de Truman Capote, nombre que recibió el grupo de damas de la alta sociedad neoyorquina que se reunían en torno al escritor para hablar de sus vidas de ensueño y entre las que también se encontraban Babe Paley, Gloria Vanderbilt, Lee Radziwill y Marella Agnelli.

Muy discreta, no pudo evitar que su amistad con los Kennedy fuera conocida. El matrimonio Wrightsman ejerció de anfitrión del presidente John F. Kennedy y su esposa Jacqueline en otra de sus residencias, en Palm Beach. Dicen que allí John practicaba natación para recuperar de sus problemas de espaldas. Cuando llegaron a la Casa Blanca, Jackie confió en su amiga Jayne parte de la decoración del lugar. Cuando murió Jackie, Jayne cedió en su honor al Met el retrato de 1817 del estadista francés Talleyrand de Pierre-Paul Prud’hon.

Otro de los vecinos de los Wrightsman en Palm Beach fueron Brooke Astor, Mercedes Bass, Rachel "Bunny" Mellon, Henry A. Kissinger o Katharine Graham, editora de The Washington Post. Annette de la Renta, esposa del diseñador de moda Oscar de la Renta fue una de sus grandes amigas. Además de la residencia de Palm Beach y del apartamento de Nueva York, los Wrightsman tenían un dúplex en Londres cerca de Buckingham Palace.

En 1967, la reina Sofía, aún princesa de Grecia y Dinamarca, estuvo en el barco de los Wrightsman. Cecil Beaton, también presente, no desaprovechó la oportunidad y la fotografió delante de un panel de estilo japonés mientras veraneaban en la isla de Corfú. “Habla con la misma voz que la princesa Marina –¡encantadora!–, pero es más sencilla, con una simpática risita, la barbilla salpicada de granitos y los carrillos abultados, aunque con los ojos bonitos y de conversación fácil”, escribió el fotógrafo. Una época irrepetible que, con un buen pellizco, puede ser suya.

Artículo publicado originalmente el 23 de abril de 2019 y actualizado.

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